lunes, 19 de julio de 2010

la felicidad de los dias azules.



Y llega así, como de puntillas pero haciendo cosquillas hasta en las orejas... cuando parece que habíamos perdido y no solo al parchís... sino una gran guerra. Tímida como cuando a principios de Junio metiamos los pies en la fría orilla de nuestro mar de Coest pero enérgica a la vez, como un torbellino, haciendo olvidar lágrimas estremecedoras, palabras muertas, árboles caídos y estrellas apagadas.
Sí. Llega así. LLega cuando llega, no cuando la llamas. Y cuando se va, cuando desaparece... lo único que te queda es cerrar los ojos. Con fuerza. Apoderandote de todos esos momentos mágicos, y dejandote embriagar por las sensaciones que los acompañaban. Volviendolos a vivir, todos, incluso los no vivivos, todos, como tu quieras, con su principio y su final, o sin él.





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