Quería decirte que aun ahora rodeada de blancas nubes nos acordamos de tí y no solo los días de lluvia.
Decirte que sigo igual de "chapucera" y clara que siempre. Decirte que sigues brillando tantos 9 de Septiembre como lo hacen las estrellas fugaces, sin apagarte. Tan grande.... iluminas la ciudad si quieres.
Decirte que jamás me he vuelto a hacer la dormida en ningún sofá. Decirte que el olor a palmeras de ojaldre sigue intacto desde aquella lejana vez y que tu voz y gigante risa no ha dejado de sonar en mi cabeza, porque se que con alguna que otra cosa romperías a carcajadas... ¿Los macarrones gratinados? Delicados eran , y también lo aprecio solo ahora. No he probado ni en Italia nada semejante.
Decirte que tengo que contarte muchos años y confesarte también que contar hasta diez tuve que hacer varías veces como me enseñaste. No, algunas no llegue al 10.
Decirte que es inevitable mirar de reojo el interior de tu portal y ventanas, y porque no decirlo, a partir de un día las personas que viven en un principal me resultan más simpáticas.
Decirte que sí, que ciertamente apareces en mi cabeza en momentos muy especiales, pero claro las reinas como tú los observan desde el cielo.
Decirte que demasiado gigante tuviste que ser para que en un árbol tan resquebrajado incluso las ramas más podridas sobrevivan al recordarte.
