jueves, 9 de septiembre de 2010

blueVlue


Quería decirte que aun ahora rodeada de blancas nubes nos acordamos de tí y no solo los días de lluvia.
Decirte que sigo igual de "chapucera" y clara que siempre. Decirte que sigues brillando tantos 9 de Septiembre como lo hacen las estrellas fugaces, sin apagarte. Tan grande.... iluminas la ciudad si quieres.
Decirte que jamás me he vuelto a hacer la dormida en ningún sofá. Decirte que el olor a palmeras de ojaldre sigue intacto desde aquella lejana vez y que tu voz y gigante risa no ha dejado de sonar en mi cabeza, porque se que con alguna que otra cosa romperías a carcajadas... ¿Los macarrones gratinados? Delicados eran , y también lo aprecio solo ahora. No he probado ni en Italia nada semejante.
Decirte que tengo que contarte muchos años y confesarte también que contar hasta diez tuve que hacer varías veces como me enseñaste. No, algunas no llegue al 10.
Decirte que es inevitable mirar de reojo el interior de tu portal y ventanas, y porque no decirlo, a partir de un día las personas que viven en un principal me resultan más simpáticas.
Decirte que sí, que ciertamente apareces en mi cabeza en momentos muy especiales, pero claro las reinas como tú los observan desde el cielo.
Decirte que demasiado gigante tuviste que ser para que en un árbol tan resquebrajado incluso las ramas más podridas sobrevivan al recordarte.

martes, 7 de septiembre de 2010

Desde el más rojo y grande de todos(L)


- Tú no paras ¿eh? . Aunque lo realmente impresionante esque no te hace falta volar a ningun lugar, simplemente te pasas días en tu propio mundo del que ya nose ni a cuantos kilómetros de distancia estamos todos los demás. ¿Pero tú quién quieres ser?
- Tu enamorada coño, tu enamorada.
- ¿Y esto desde dónde me lo mandas?
- Desde el corazón.

viernes, 3 de septiembre de 2010

donde todo empieza.




Sí bueno, empezamos mes pero has terminado por darte cuenta de que aquí, sentada a un metro de ti, no puedo dejar de mirar mi cerveza, darle vueltas y más vueltas al vaso y marear y romper en pedazos mi servilleta. Terminar por darte cuenta de que a menudo en vez de seducirte con mis palabras me abrocho las sandalias, y suelo rascarme los tobillos sin ganas .
Todo menos mirarte, frente a frente, y no ver nada. O quizá esque yo ahora empiezo a ver demasiado...
Nuestros corazones, huidizos de esta farsa se fueron a latir helados a otro hemisferio, del que tu y yo parecemos no tener la mínima noción...

Y no lloro de pena, lloro de rabia que no se te olvide.