
Una televisión. Dos personas. Un sofá. Un viejo bol con los restos del maíz rebelde que ha resistido al microondas. Restos de maíz. Y restos de amor. Me pregunto porqué vuelvo a elegir La matanza de Texas, tal vez no lo debería de hacer, se que detestas las pelis de miedo, pero bueno, siempre me ha encantado la sensación de sentirme tu protector. Me gusta que me agarres así de fuerte. Que te quedes abrazada a mí toda la película, y que te pases más tiempo escondida bajo mi jersey azul que mirando a la pequeña pantalla. Después de la peli me miras y sé que en tu cabeza también te preguntas porqué. Hace ya un buen tiempo que nuestros finales de película se los ha llevado el viento. Se los ha llevado al igual que a las hojas del árbol de enfrente se las lleva el anticipado Otoño. Pero miramos para otro lado.
Rebobina, dale al play. ¿Era distinto eh?
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