
Que sí, que puedo darles la espalda a todos para evitar que vean caer mis lágrimas. Que puedo darle la vuelta a los cuadros, romper nuestras fotos o escribir letras para ordenar mis palabras . Puedo beberme los bares, reir sin ganas, hablar con perdedores o enviarte flores.
Pero sobre todas las cosas más extrañas que tanto adoramos, puedo y quiero quererte y pedirte que vengas como tantas veces al edificio 9 que nos iluminen las estrellas y contarnos secretos a voces. Que me acaricies el pelo, y perdamos la cuenta de las horas que tienen nuestras noches.
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